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Los cuidados nutricionales
durante el embarazo
Regla a seguir.
Una buena alimentación es
esencial para la salud de la madre, pero también para la
del bebe y del futuro adulto. Los complejos dietéticos serán
mucho más eficaces. Deben ser aplicados desde el principio
del embarazo.
El embarazo es acompañado
de profundos cambios.
El desarrollo del feto y las adaptaciones
del organismo de la futura madre conllevan a ciertas modificaciones
en los cuidados nutricionales. Sin embargo, la mujer encinta no
debe comer como si fueran dos, sino comer dos veces mejor.
Si los peligros de la obesidad son
reconocidos hoy en día, los especialistas alertan por igual
contra los riesgos de perder tanto peso o aumento de peso.
Hay que estar en el peso justo.
El exceso ponderal real aumenta el riesgo de complicaciones, ya
sea para la mamá o para el hijo. El parto por cesárea
es más frecuente. Entonces el objetivo nutricional consiste
en limitar el aumento de peso de seis a 10 kilos en cada embarazo
sin que por ello sea inferior a 1600 calorías por día.
En un peso muy bajo corre el riesgo
de parto prematuro, de hipotrofía fetal y de bajo peso en
el nacimiento (menos de 2.5 kg).
El aumento máximo de peso
es entre 11 kilos y medio y los 16 kilos para una mujer de complexión
media y de 12.5 a 18 kilos para las mujeres más delgadas.
Excepción en problemas de
pesos, las mujeres encinta no deben limitarse en consumo de grasas,
los lípidos aportan considerablemente vitaminas indispensables
para el feto.
Los productos lácteos no
descremados, proveen 40% de vitamina A que se recomienda durante
el embarazo, y los lípidos contienen ácidos grasos
esenciales indispensables en la formación y en el funcionamiento
de las membranas cerebrales de feto.
Hay que variar los recursos de cuerpos
grasos: mantequilla en la rebanada de pan y aceites de (girasol,
maíz, cacahuate, oliva, soya, colza) en las ensaladas.
En cuanto a las bebidas, se aconseja
tomar 1.5 litros de agua al día y evitar el alcohol y los
refrescos.
La alimentación debe ser
sobre todo equilibrada. No existe aumento de peso máximo
válido para todas las mujeres. En el caso de una mujer de
peso normal, se requiere un suplemento de 100 calorías por
día en los primeros tres meses, 250 calorías por día
en el transcurso de los siguientes seis meses. Eso equivale a tomar
todos los días una fruta o un vaso de leche al principio
del embarazo y los dos (o pan, una porción de queso y una
fruta en el transcurso de un tentempié al término
del embarazo. Desde un punto de vista particular los cuidados nutricionales
tales como las proteínas, lípidos y glúcidos
son estrictamente idénticos antes y durante el embarazo.
En lo que concierne a las proteínas
la aportación debe ser de 70 g. por día aparte de
una dieta vegetariana con el que todas las mujeres en Francia cuentan)
En lo que concierne a los glúcidos,
el interés de los azúcares complejos como el (arroz,
pastas, papas) está en subrayar el perjuicio de los glúcidos
simples. Durante el embarazo, el cuerpo resiste más en una
primerisa, y se recomienda un desayuno con glúcidos.
Las fibras vegetales solubles e
insolubles deben estar presentes en la ración alimenticia
de manera que hay que asegurar una glicemia
maternal satisfactoria.
Las necesidades en ácidos
fólico (vitamina B9) aumenta por igual.
El consumo de verduras crudas, legumbres
(espinacas, ensaladas verdes, coles) y frutas frescas permite al
principio cubrir sus necesidades acrecentadas. Ciertas mujeres presentan
un riesgo de carencia, en particular las que fuman y las mujeres
bajo anticonceptivo oral antes del embarazo.
La dosis preconizada en caso de
aumento es de 5mg por día.
El consumo en hierro es de 4 a 5
veces más importante en las mujeres encinta.
El hierro se encuentra en el menudo
(pancita) carnes rojas, legumbres secas y legumbres verdes (ver
pag. especial): el hierro en la alimentación.
Una aportación de vitamina
D se recomienda en el transcurso del séptimo mes de embarazo
con el fin de reducir el riesgo de anemia en calcio a la hora del
nacimiento.
Reglas a seguir:
- Diversificar su alimentación en cada tipo
de alimento. Variar los recursos en grasas, aumentar el consumo
de frutas y legumbres, consumir un producto lácteo en cada
comida, ya sea por lo menos cuatro veces al día.
- No se debe estar picoteando productos grasosos
o dulces entre las comidas.
- Beber agua (mas o menos 1.5 litro por día),
no tomar alcohol y dejar de fumar.
- Hacer ejercicio como ( caminar o nadar)
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